El corazón sólo cambia cuando se encuentra con el amor de Dios
La vida contemplativa busca el bien definitivo del hombre que es su propia salvación. Se puede, y se debe, trabajar por buscar el bien exterior pero ¿cómo llegar al interior?.
El corazón sólo cambia cuando se encuentra con el amor de Dios. Jesucristo rezaba antes de llevar a cabo una misión importante como por ejemplo antes de elegir a los discípulos; gracias a esta oración ellos pudieron responder.
Son las palabras de la Madre Manuela Gómez Muñoz es natural de Priego de Córdoba. Al haber terminado sus estudios de biología y, tras una intensa búsqueda de la voluntad de Dios, experimentó la llamada de Dios a una vida de especial consagración.
A los 26 años ingresó en el monasterio de las Concepcionistas de Hinojosa del Duque, y después de una década en esta casa cuenta su experiencia en Iglesia en Córdoba. Para la religiosa, lo más bonito de ser consagrada es «poder servir a Dios».