Entre los dolores de cabeza del nuevo alcalde de Quito estarí¡ el retraso de un aí±o en la construcción de la autopista al aeropuerto de Tababela. Resulta insólito que la mayor obra de la ciudad -el proyecto insignia de los últimos dos aí±os-, sobre la cual se ha debatido tanto -y a ratos de una manera tan enredada y confusa-, tenga un desfase tan grande en una de sus piezas claves. No me imagino las incomodidades que enfrentaremos los habitantes de la ciudad para desplazarnos hasta el nuevo aeropuerto por una vía -la que lleva a Cumbayí¡ y Tumbaco- ya al borde del colapso.
¿Cuí¡nto tiempo tomarí¡ llegar al nuevo aeropuerto hasta que se construya la autopista de Gualo? ¿Alguien se imagina los desplazamientos al nuevo terminal en horas pico? ¡Qué locura!
La construcción del nuevo aeropuerto refleja bien la serie interminable de obstí¡culos que deben superarse para la construcción de obras de gran magnitud en las ciudades y en el país. Siempre estí¡n perseguidas por la sospecha, siempre son combatidas de manera implacable, difícilmente pueden lograrse los consensos necesarios para ejecutarlas. Y en este caso -me parece-, el liderazgo de Paco Moncayo tampoco tuvo la capacidad y la fuerza política para desvirtuar las objeciones que se presentaban en el camino, en particular sobre el costo y la forma de financiamiento del proyecto (los dos temas observados por un también cuestionado informe de Contraloría).
Pero el retraso en la construcción de la autopista se debe sobre todo a la demora de un aí±o en la concesión de la garantía del Gobierno al préstamo de la CAF. ¡Uno aí±o estuvo detenida en el escritorio del Ministerio de Economía la garantía del crédito! ¡Un aí±o! ¿Quién demoró el trí¡mite? ¿Con qué motivos? ¿Se quiso usar la garantía para presionar la renegociación del contrato? ¿Tuvo alguna responsabilidad en la demora el ahora nuevo alcalde de la ciudad? ¿Se puso la soga al cuello al haberse embarcado en las críticas del Gobierno al proyecto? Augusto Barrera ha tenido un papel mí¡s bien ambiguo en el tema del aeropuerto como consecuencia de su relación política con el Gobierno de Rafael Correa. Recordemos que fue el propio presidente quien lanzó, hace mí¡s de un aí±o, durísimas críticas al nuevo aeropuerto.
A esa voz opositora se unió la insufrible postura crítica -llena de superficialidad- de la concejala Macarena Valarezo, quien convirtió al proyecto en su gran plataforma política. Barrera no tuvo mí¡s opción que subirse a la camioneta para no quedar fuera de la línea trazada por Correa frente al aeropuerto. Se puede tomar este caso como un ejemplo puntual, pero revelador, de la forma como pesarí¡n en el nuevo alcalde las relaciones políticas con el Gobierno. Ya veremos en el camino qué significa para la administración de la ciudad inscribir a Quito en el proyecto político de la revolución ciudadana.
Lo que resulta claro es que seremos los usuarios del nuevo aeropuerto quienes pagaremos las consecuencias de este manejo político interesado y confuso, y que serí¡ el propio Barrera quien tendrí¡ que asumir la andanada de críticas y el costo político de los malestares que se presentarí¡n.
fburbano@hoy,com.ec
Hora GMT: 04/Agosto/2009 - 05:12
Ing. Favián Toasa
Fundador de PonteCool.com. Emprendedor, entusiasta de la fotografía y la tecnología. Amante de la naturaleza. Primer Lugar a Nivel Nacional en Innovaciones Tecnológicas M.E.C. Quito - Ecuador 2005.