Piel bella y saludable... a los 40!
2011-05-03 00:00:00 // by: pontecool
A partir de la cuarta década de vida es inevitable que la piel pierda brillo, firmeza y suavidad, dando lugar a la aparición de arrugas e imperfecciones. Por suerte no todo está perdido: hay forma de ganarle la partida al tiempo y de reducir el daño por envejecimiento.
Además de ser nuestra presentación ante los demás, la piel cumple funciones elementales sin las que la vida sería simplemente imposible: evita la acción de microorganismos dañinos, impide la pérdida de agua, mantiene estable la temperatura corporal, nos permite recibir estímulos del exterior y amortigua impactos.
Todas estas funciones decaen con el paso del tiempo y ello se traduce en cambios respecto a su apariencia, elasticidad, resistencia y hasta coloración. Podemos decir que la dermis (capa que se encuentra debajo de la superficie cutánea o epidermis) pierde 20% de su espesor, ocasionando mayor propensión a mostrar líneas de expresión; también disminuye la producción de grasa o sebo, por lo que aumenta la resequedad, a la vez de que se pierde la resistencia contra los rayos ultravioleta del Sol por la pérdida de melanocitos (células generadoras de pigmento).
Por si fuera poco, las glándulas productoras de sudor reducen su número, de modo que el control de la temperatura es menos efectivo; asimismo, la capacidad de contrarrestar infecciones y regenerar tejidos es menor, y los vasos sanguíneos se vuelven frágiles, por lo que se pueden romper con facilidad y dar lugar a moretones.
Por ello, si pensaba que a los 40 años es poco lo que se puede hacer por mejorar el aspecto de la piel, le tenemos la buena noticia de que estaba en un error. No en vano, algunos expertos calculan que hasta 80% de los signos de envejecimiento no se deben al paso del tiempo, sino al estilo de vida.
En efecto, la piel tiene “memoria”, y ella refleja si nos hemos protegido o no al tomar el Sol o si nuestra alimentación aporta suficiente cantidad de vitaminas, minerales y proteínas; también muestra el empeño que hemos tenido al beber suficiente agua diariamente o practicar ejercicio de manera regular, o bien, si manejamos adecuadamente la tensión emocional o abusamos de sustancias tóxicas contenidas en bebidas alcohólicas y tabaco (la nicotina es uno de los compuestos que más daña al colágeno, proteína encargada de dar firmeza a los tejidos).
Aliadas indispensables
A pesar de que las primeras arrugas aparecen desde los 30 años, aproximadamente, a partir de los 40 la piel empieza a resecarse y a perder firmeza. Para evitar este problema es imprescindible que desde la cuarta década de vida o poco antes se utilicen cremas humectantes, regeneradoras y reafirmantes todos los días.
En este sentido, los ingredientes antienvejecimiento más efectivos con que contamos en la actualidad son retinol, ácidos láctico y glicólico, antioxidantes y coenzima Q-10; todos ellos estimulan la renovación celular y regeneran la epidermis, reduciendo visiblemente arrugas y flacidez. Empero, cabe aclarar que su uso no elimina la necesidad diaria de hidratación y protección, por lo que la crema humectante o nutritiva ha de ser compañera inseparable de estos tratamientos, junto con el uso de protector solar.
Una vez que se cuente con esta información resulta más sencillo determinar qué productos le ayudarán, mismos que pueden contener uno o más de estos elementos:
* Coenzima Q-10. Capaz de reducir la profundidad de las arrugas y estimular la actividad celular; es imprescindible en cualquier tratamiento antienvejecimiento.
* Vitaminas C y E. Se les denomina antioxidantes y bloquean a los llamados radicales libres, responsables de acelerar el proceso de envejecimiento. Además, reafirman los tejidos, aclaran las manchas de la piel, mejoran el flujo sanguíneo, estimulan la producción de colágeno e incrementan la resistencia contra la radiación solar.
* Retinol (vitamina A). Actúa a profundidad en la dermis, que es donde se originan las arrugas, y por ello frena o atenúa las líneas de expresión. También mejora la producción de colágeno y combate la resequedad.
* Pantenol (vitamina B5). Aumenta el nivel de humedad en la piel, es antiinflamatorio y ayuda a la dermis a reponerse de la exfoliación (eliminación de células muertas), así como de algún golpe o herida. Por si fuera poco, proporciona elasticidad y suavidad.
* Isoflavonas. Se obtienen principalmente de la soya y son hormonas vegetales con propiedades nutritivas, hidratantes, regeneradoras, protectoras y suavizantes para la epidermis, sin olvidar que neutralizan a los radicales libres.