Cisticercosis y triquinosis una infección letal que puede causar daño cerebral
2012-03-06 00:00:00 // by: pontecool
El cisticerco se aloja principalmente en el sistema nervioso central, ojo y tejidos muscular y subcutáneo. Al estar presente en el encéfalo o cerebro causa neurocisticercosis, enfermedad que se caracteriza por amplia diversidad de síntomas, mismos que dependen del número de larvas instaladas, localización y estado inflamatorio que genera la presencia del parásito en este lugar.
“Llama la atención que a pesar de la vulnerabilidad del compartimiento en el que se desarrolla el cisticerco (es decir, sería relativamente fácil hacerle daño), aproximadamente 20% de los afectados no presentan signos que ameriten consulta médica y se diagnostica en forma forma casual”, comenta la Dra. Sciutto Conde.
Y agrega que en la mayoría de los casos se presentan intenso dolor de cabeza, convulsiones, crisis epilépticas y trastornos en la conducta. “De hecho, la neurocisticercosis es una de las principales causas de enfermedad neurológica en humanos, tanto en México como en otros países de América Latina, Asia y África”.
El tratamiento para la cisticercosis depende de la ubicación del parásito y de la variabilidad del cuadro clínico en el paciente:
Sintomático. Controla las crisis convulsivas, dolor de cabeza, hipertensión craneana (aumento de la presión al interior del cráneo) y alteraciones de la conducta.
Quirúrgico. Depende de la localización y características de los cisticercos para que pueda llevarse a cabo.
Farmacológico. Se recomiendan prazicuantel o albendazol.
¿Qué pasa con T. spiralis?
La triquinosis está relacionada con carnívoros infectados, ya que en un solo huésped se realiza el ciclo biológico completo del parásito (se presentan tanto la forma larvaria como adulta); la rata de los basureros es el reservorio (depósito) más importante, por mantener la infección, aunque “desde el punto de vista epidemiológico el cerdo es determinante, sin duda, para que la infección se presente en el humano”, advierte el Dr. Tay-Zavala.
De acuerdo con el investigador, el puerco adquiere esta parasitosis por el tipo de alimentación que recibe (desperdicios) o al ingerir roedores infectados cuando no es criado adecuadamente, de manera que el hombre, al comer carne cruda o insuficientemente cocida procedente de este animal, también adquiere la infección.
Cuando el humano se infecta, la enfermedad se manifiesta en tres fases cuya severidad depende del número de parásitos ingeridos:
Intestinal. Inicia a las 24 horas de la infección y es causada por la fijación de parásitos hembras, así como la penetración y movimiento de las larvas en la mucosa intestinal. Lo anterior ocasiona dolor abdominal, náuseas, vómito, dolor de cabeza, transpiración y malestar general, cuadro que semeja el de intoxicación alimentaria aguda.
Migración o invasión a músculos. Las larvas circulan por vía sanguínea y pueden llegar a vasos capilares (vías sanguíneas) estrechos en los diferentes órganos y tejidos. Por movimiento activo, aquéllas los rompen y migran hasta que son atrapadas por la reacción inflamatoria producida en torno a ellas, lo que ocasiona edema (acumulación de líquido, que es más notable en rostro y párpados), fiebre, sensibilidad a la luz, conjuntivitis (inflamación y enrojecimiento de la conjuntiva o tejido blanco del ojo) y dolor muscular.
Tienen preferencia por los músculos pobres en glucógeno (tipo de azúcar empleado como alimento de reserva) pero con gran actividad; sin embargo, pueden invadir el encéfalo, corazón, pulmones y globos oculares. En consecuencia, llegan a ocasionar alteraciones cerebrales, convulsiones, dolor de cabeza, vértigo, insomnio, irritabilidad, inflamación en el músculo cardiaco, problemas respiratorios, decaimiento generalizado y pérdida de peso.
De estado. Se presenta cuando las larvas ya se han establecido y formado quiste en los músculos. El síntoma dominante es dolor, que se exacerba (incrementa) al practicar ejercicio, sobre todo cuando los parásitos mueren debido a la reacción inflamatoria.
Aunque la detección de la triquinosis en su fase intestinal es difícil, cuando ésta llega a realizarse se recomienda el consumo de ciertos medicamentos que eliminan a los parásitos (piperazina y mebendazol); asimismo, es importante el uso de productos que disminuyen el proceso de inflamación (corticosteroides) y dolor (analgésicos). Sin embargo, no hay tratamiento específico una vez que el parásito invade otros tejidos; incluso, hay casos que se curan de manera espontánea.
Como en cualquier enfermedad, siempre es más económico y sencillo prevenir que tratar, de modo que lo más recomendable es lavar, desinfectar y cocer bien los alimentos, así como abstenerse de consumirlos en lugares de dudosa higiene. Por supuesto, no hay que olvidar lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño.