Un Europarlamento dividido vota polémica ley de expulsión de clandestinos
2008-06-16 00:00:00 // by: pontecool
ESTRASBURGO, Francia (AFP) - Dividido, el Europarlamento vota el miércoles en Estrasburgo (este de Francia) una polémica ley de expulsión de inmigrantes clandestinos de la Unión Europea (UE), que sería aprobada por una mayoría conformada por conservadores y liberales. "Tomo acto del hecho que los conservadores del PPE (Partido Popular Europeo) y los liberales se pusieron de acuerdo. Tendrán una mayoría, especialmente si los apoya el grupo Europa de Naciones (derecha euroescéptica)", dijo el martes el presidente de los socialistas, el alemán Martin Schulz.
Muy divididos ante la denominada "Directiva Retorno" que establece un periodo de detención de hasta 18 meses y una prohibición por cinco años para volver a entrar en Europa, los socialistas proponen varias enmiendas que modifican el compromiso negociado entre la Eurocámara y los 27 países de la UE.
Cuestionada por El Vaticano, la Comisión de Episcopados de la Comunidad Europea, organizaciones de defensa de los derechos humanos y algunos partidos políticos, la nueva ley obliga a las autoridades nacionales de los países de la UE a elegir entre legalizar a los inmigrantes ilegales o expulsarlos.
Esta expulsión o "alejamiento", como pretende llamarlo Bruselas, debe ser "dentro de lo posible voluntario", aunque en caso contrario se reconocerá el uso de la fuerza como una necesidad, con la posibilidad de recurrir a un periodo de detención de seis a 18 meses.
Para lograr que la propuesta fuese aceptada por la mayoría de los grupos políticos del Europarlamento, los 27 incluyeron una base mínima de ayuda jurídica gratuita para los clandestinos, aunque dejaron abierto el asunto a las particularidades de la legislación nacional de cada Estado miembro de la UE.
"Si hay nuevas propuestas de enmiendas el texto podría ser rechazado por los 27", lo que colocaría al proyecto "en un bloqueo grave, con consecuencias sobre otras iniciativas" vinculadas con la inmigración, amenazó el martes durante el debate en sesión plenaria el ministro esloveno del Interior, Dragutin Mate, cuyo país preside la UE.
El jefe de los liberales, Graham Watson, afirmó que su grupo "va a votar contra las enmiendas y a favor del acuerdo con los 27, que no es ideal pero permite desarrollar una política común" en materia de expulsión de clandestinos.
El eurodiputado conservador Manfred Weber, que negoció el acuerdo con los 27, también espera que varios socialistas de Alemania, España y el Reino Unido apoyen la iniciativa.
El compromiso negocia permite "una política de retorno eficaz y al mismo tiempo colocada bajo un control democrático", indicó de su lado en el hemiciclo el comisario europeo para Inmigración, Jacques Barrot.
Pero estas garantías no son suficentes para los detractores del texto, calificado de "una verguenza y un insulto a la cultura jurídica de Europa", como dijo el eurodiputado comunista italiano Giusto Catania.
En la misma sintonía, la socialista francesa Martine Roure denunció un compromiso "muy insatisfactorio" con el cual "Europa se encierra", y la eurodiputada de los Verdes, la también francesa Hélène Flautre, atacó "la extensión de las políticas represivas y de corta visión de los Estados miembros" en materia de inmigración.
La "Directiva Retorno" se enmarca en un proceso de organización y endurecimiento de la política migratoria de la UE que debería acentuarse durante la futura presidencia francesa del bloque en el segundo semestre de 2008, con un "pacto europeo" impulsado por París.
Este pacto tendría como ejes un "contrato de integración" que incluye el aprendizaje obligatorio de la lengua nacional para quienes quieran llegan a Europa, el fin de las regularizaciones masivas de ilegales y una política común de asilo.