Cuatro formas en las que internet podría colapsar totalmente
2012-07-16 12:16:53 // by: pontecool
1. El clima espacial
Cuando piensas en navegar por la red, probablemente no te preocupe lo que está sucediendo en la superficie del Sol a 148 millones de kilómetros de distancia. Pero las llamas solares son una de las amenazas más serias para nuestros sistemas de comunicación.
Consideremos las fallas en los satélites. Una tarde en 1998 el Galaxy IV, un satélite de 250 millones de dólares que flota a 35,000 kilómetros sobre el planeta, de pronto comenzó a girar sin control. Se sospecha que fue debido a una tormenta solar, ya que el Sol estaba reaccionando en ese momento y algunos otros satélites (propiedad de Alemania, Japón, la NASA y Motorola) fallaron al mismo tiempo.
Los efectos fueron instantáneos y globales. El 80% de los servicios de radiolocalizadores colapsaron instantáneamente. Médicos, administradores y traficantes de drogas a lo largo de Estados Unidos se dieron cuenta de que no estaban recibiendo mensajes. Las cadenas de noticias estadounidenses NPR y CBS, así como el internet de Direct PC y docenas de otros servicios fallaron. Se estima que en años recientes al menos 12 satélites se han perdido como consecuencia del clima espacial.
Pero no solo debemos preocuparnos por los satélites. Cuando el Sol arroja enormes llamaradas solares, puede provocar lluvias geomagnéticas en la Tierra. La erupción solar más grande de la que se tenga conocimiento fue en 1859. Conocida como la llama Carrington, hizo que los cables telegráficos en Europa y América entraran en frenesí.
Desde entonces la tecnología que cobija el planeta ha cambiado considerablemente. Si llegara a ocurrir una erupción solar con llamas de ese tamaño hoy en día ¿qué pasaría? La respuesta es clara para los físicos espaciales y los ingenieros eléctricos: volaría transformadores y derretiría nuestros sistemas de cómputo. En 1989, una tormenta electromagnética que afectó a Canadá privó de electricidad a la mayor parte de Quebec y detuvo las actividades bursátiles en Toronto durante tres horas.
Una erupción solar masiva teóricamente podría derretir todo internet en cuestión de un momento.
2. La guerra cibernética
Las guerras en el futuro no tendrán aguerridos soldados en el campo, sino chicos inteligentes postrados frente a la computadora. Conforme crece nuestra dependencia de internet, también crecen nuestras vulnerabilidades.
Este futuro ya puede vislumbrarse con las cercanas relaciones entre los conflictos tangibles y los ataques cibernéticos. Cuando uno examina los conflictos físicos entre India y Paquistán, entre Israel y Palestina o los distintos grupos en la ex Yugoslavia, la escalada de la violencia en el mundo real se ve inmediatamente reflejada en la guerra cibernética.
Desde el inicio de la era de la computación, en la década de 1960, han existido los virus de computadoras; programas que se alojan en un sistema para reproducirse y desde ahí enviar copias. Como en la biología, conforme las computadoras evolucionan con sofisticación, los virus también han coevolucionado. Y los primos de los virus, los worms (gusanos) ni siquiera necesitan hospedarse en un sistema; pueden reproducirse en las redes.
Consideremos al gusano Stuxnet, que apareció en 2010. Este gusano zigzagueaba para adentrarse en los sistemas industriales iraníes, los reprogramaba y escondía sus huellas mientras arreinaba las operaciones de las fábricas. Stuxnet se presentó como un heraldo destructivo e imparable de lo que está por venir, y se desconoce su origen.
3. Mandato político
De cara a los disturbios postelectorales en Irán en 2010, el gobierno apagó internet durante 45 minutos, presumiblemente para instalar filtros de páginas como YouTube, Twitter y otros sitios. Egipto también cerró su internet durante la revolución en 2011. China está buscando activamente la capacidad para bloquear su propio internet de la misma forma.
Pero no solamente las naciones como Irán y China están pensando en este tipo de control sobre la red. El 24 de junio de 2010, un Comité de Seguridad Nacional en el Senado de Estados Unidos aprobó una enmienda que otorga al presidente el poder de operar un interruptor que pueda 'matar al internet'. El Acta Proteger al Ciberespacio como un Bien Nacional (PCNAA, por sus siglas en inglés) propone darle al presidente ‘la autoridad emergente para cerrar las redes del sector privado y/o gubernamental en caso de un ciberataque capaz de causar un daño masivo o pérdidas humanas’. Hasta ahora la enmienda no ha sido aprobada por la Cámara y el Senado, pero aún está en la mesa para discusión.
De manera casi unánime, los analistas de seguridad en internet sienten que cerrar la red inevitablemente haría más daño que bien, dado nuestro nivel de dependencia de él en tiempos de guerra para obtener noticias, comunicarnos con los seres queridos y proveer de información durante una crisis.
4. Cortar el cable
Aunque los satélites son utilizados para manejar algo del tráfico en internet, más del 99% del tráfico global depende de redes que corren en lo profundo del mar, hechas de cables de fibra óptica que cubren el suelo oceánico como si fuera un sistema nervioso. Estos son objetivos físicos importantes en las guerras, especialmente algunos puntos clave del sistema donde se hacen cuellos de botella. Y esta no es una simple predicción teórica; las batallas submarinas ya están en marcha.
Cuando mucho, tres cuartas partes de la comunicación internacional entre el Medio Oriente y Europa se da gracias a dos cables submarinos: SeaMeWe-4 y el cable FLAG Europa-Asia de FLAG Telecom. El 30 de enero de 2008, ambos cables fueron cortados, lo que causó severas interrupciones en internet y el servicio telefónico de India a Egipto.
Aún no queda claro cómo es que cortaron ambos cables, o quién lo hizo. Y para el caso, aún no se sabe cuántos cables fueron cortados; algunos informes sugieren que al menos fueron ocho. Especulaciones iniciales propusieron que los cortes se debieron al ancla de un barco, pero un análisis en video pronto reveló que no había barcos en esa región doce horas antes hasta doce horas después del corte.