La reedición del Rally Buenos Aires-Caracas hizo una pausa en quito para mostrar la potencia de los autos clí¡sicos
El rugir de los motores llamó la atención de las personas que transitaban cerca del hotel Quito, en donde se concentraron los autos clí¡sicos y modernos que tomaron parte en la tercera reedición del rally Buenos Aires-Caracas.
La primera vez que se corrió esta tradicional competencia fue en 1948, bajo el ideal de poner a prueba la capacidad física y mental de los pilotos y el desempeí±o de sus mí¡quinas en el continente.
El rally Buenos Aires-Caracas recorre cerca de 10 mil km en seis países de Sudamérica.
"Desde que era nií±o, escuchaba esta carrera por radio y siempre quise participar en una, y ací¡ estamos", manifestó Alberto Ventura, quien conjuntamente con su esposa, Esther Dagosto, cruzan el continente en un Ford Cupe 1946. Aí±ade que, entre los tres, suman 211 aí±os.
Lo mí¡s vistoso de esta competencia es observar a los autos de otras épocas atravesar las carreteras de primer y segundo órdenes del océano Pacífico sudamericano.
"Esto no es un negocio, es totalmente amateur", comentó Carlos Solvera, uno de los miembros de la Agrupación Clí¡sicos e Históricos del Turismo Carretera, organizadora del evento.
Los bólidos fueron divididos en cuatro categorías: Clí¡sicas, réplicas exactas de las cupés que participaron en 1948; réplicas de las cupés que participaron en las pruebas del Turismo Carretera hasta los sesenta, ambas homologadas por la agrupación; autos estí¡ndar y autos sport de todas las épocas
"No le hemos hecho muchos cambios al Ford, solo la tapa del baúl para aminorar el peso, porque la original pesa cerca de 70 kilos", contó Juan Pablo Vií±o, dueí±o de un Ford Cupe de 1940, quien compró su auto en 2005.
La mayoría de los pilotos es de propietarios de sus vehículos desde hace mucho tiempo y, por eso, los reparan, los mantienen y los conocen a la perfección.
"Traemos un arsenal de repuestos para reparar cualquier daí±o", expresó Luis Ferrero, conductor de un Ford Cupe de 1939.
Por las carreteras de la parte sur del continente, las réplicas de los Ford convocan a las personas que salen de sus hogares a admirar el paso de estas mí¡quinas de 70 y 60 aí±os. Sin embargo, los autos actuales también se llevan las miradas de los aficionados al deporte tuerca.
"La idea de participar en el rally fue conocer el sur de América y vivir una experiencia diferente", dijo Carlos Edelmann, que compite en una camioneta Toyota Rav4.
Los pilotos, todos argentinos, estí¡n acompaí±ados de sus esposas, hijos o grandes amigos, pues: "Esto, mí¡s que una competencia, es vivir el compaí±erismo y la solidaridad", acotó Edelmann. (EFE)
Hora GMT: 10/Noviembre/2009 - 05:13
Fundador de PonteCool.com. Emprendedor, entusiasta de la fotografía y la tecnología. Amante de la naturaleza. Primer Lugar a Nivel Nacional en Innovaciones Tecnológicas M.E.C. Quito - Ecuador 2005.