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Mamá, si cuidas tu salud, cuidas a tu bebé

2010-01-11 00:00:00 // by: pontecool

Mamá, si cuidas tu salud, cuidas a tu bebé

Los macronutrientes y los micronutrientes son esenciales para el futuro de un ser humano, sobre todo cuando se esta gestando en el útero materno. Para funcionar adecuadamente, nuestro organismo necesita constantemente un aporte de esos materiales, que debemos ingerir para mantener nuestra capacidad funcional.

Organismo sano

La mayor parte de esos macronutrientes y micronutrientes los empleamos en la generación de la energía que nos permite mantenernos vivos y desarrollar nuestra actividad, al igual que ocurre con un motor de explosión.

Glúcidos, grasas y proteínas son los macronutrientes esenciales mientras que las vitaminas y minerales son los micronutrientes básicos. Hay otros nutrientes, también necesarios, los "plásticos" nuestro propio cuerpo y permitir la creación de las células que constituyen nuestros órganos y tejidos.

Hay que tener también muy en cuenta la existencia de un nutriente inorgánico especial, el agua. No aporta energía pero forma parte de nuestros tejidos en mayor proporción que cualquier otro material y sirve de vehículo de eliminación de nuestros productos de desecho.

Niños más grandes

Para ilustrar la importancia de estos materiales en el desarrollo del futuro de una persona baste como muestra un estudio de la revista científica británica The Lancet, en el que se constata que si la mala nutrición de una mujer embarazada, muy habitual en los países pobres, es contrarrestada con la ingesta de preparados con los nutrientes esenciales, los niños que vienen después al mundo son más grandes y más de buen peso.

La investigación partió del experimento consistente en proporcionar a unas mil 200 mujeres nepalíes ácido fólico y hierro y un suplemento de 15 vitaminas y minerales en los dos últimos trimestres del embarazo. Los hijos de las mujeres que ingirieron el complejo vitamínico pesaron al nacer una media de 77 gramos más que los de las que tomaron solamente los minerales.

Se hizo después un seguimiento de 917 de los niños, hasta que cumplieron dos años y medio, y se comprobó que los hijos de las madres que tomaron macronutrientes pesaron unos 200 gramos más que el resto y el tamaño de su cuerpo era mayor.

El hallazgo de esa investigación radica en que los efectos de los nutrientes ingeridos por la madre persisten desde el desarrollo del feto hasta el tercer año de vida.

Sal yodada

Por otro lado, la mejor recomendación para prevenir que un niño padezca bocio y retrasos graves en el desarrollo físico y mental es que la mujer embarazada ingiera sal yodada en vez de sal común.

Federico J. Soriguer, jefe de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Carlos Haya de Málaga, advierte de que la carencia de yodo durante el embarazo también aumenta las probabilidades de muerte de la madre, aborto espontáneo y mortalidad fetal tardía, por lo que el especialista destaca la importancia de que los médicos "informen cada vez más de la necesidad de una adecuada nutrición de yodo".

Soriguer recuerda que el yodo es un nutriente necesario para el funcionamiento adecuado de la glándula tiroides que regula el crecimiento y el metabolismo.

Entre los principales alimentos ricos en yodo se encuentra la leche, entera o desnatada, por lo que una persona que tome un litro de leche al día tiene bastantes satisfechas sus necesidades de ese mineral, según el endrocrinólogo.

Otros alimentos que aportan yodo son pescados y productos del mar como el arenque, la sardina, la almeja, el berberecho, la cigala, el langostino, la gamba y el camarón, y frutas como la piña.

Consumo de mariscos

Otro estudio, habla de aumentar el consumo de cantidades significativas de marisco durante el embarazo para beneficiar el desarrollo neurológico del niño, una tesis que cuestionó la política de algunos países, como E.U, que recomiendan reducir su ingesta.

El marisco es una fuente importante de ácidos grasos Omega-3, que son esenciales para el óptimo desarrollo neuronal del feto, pero en Estados Unidos se recomienda a las embarazadas reducir su consumo a 340 gramos por semana, para evitar la exposición al metilmercurio, un químico que se encuentra en algunos peces y crustáceos procedentes de aguas contaminadas.

Joseph Hibbeln, del Instituto Nacional de la Salud de Bethesda, E.U y otros expertos de la Universidad británica de Bristol analizaron los datos del llamado "Estudio Avon de Padres e Hijos" para observar la incidencia en el desarrollo de los últimos de una mayor o menor ingestión de marisco durante el embarazo.

Los especialistas constataron que el consumo durante el periodo de gestación de menos de 340 gramos semanales estaba asociado con un mayor riesgo de que el niño tuviera un desarrollo verbal más lento, en comparación con el de los menores cuyas madres habían consumido más marisco.

Además, observaron también que una ingesta inferior de frutos del mar se relacionaba con un riesgo incrementado de un desarrollo social, comunicativo y motriz por debajo de los estándares óptimos.

Ing. Favián Toasa

Fundador de PonteCool.com. Emprendedor, entusiasta de la fotografía y la tecnología. Amante de la naturaleza. Primer Lugar a Nivel Nacional en Innovaciones Tecnológicas M.E.C. Quito - Ecuador 2005.