Nueva York lanza una cruzada contra el consumo de sal
2010-01-17 00:00:00 // by: pontecool
La primera medida que llevaron adelante las autoridades sanitarias del estado de Nueva York fue limitar las grasas trans en los restaurantes. Luego, pidieron a estos comercios expendedores de comida que incluyeran en sus menúes la cantidad de calorías que contiene cada plato. Y ahora buscan proteger a las personas de otro gran flagelo para la salud: la sal.
La administración Bloomberg planea hoy dar a conocer una nueva iniciativa sanitaria cuyo objetivo es impulsar a los productores de comida y a las cadenas de restaurantes alrededor del país a que disminuyan drásticamente la cantidad de sal en sus productos, informó The New York Times.
El proyecto, por el que piden el apoyo de las agencias de salud de otras ciudades y estados, propone que, en un lapso de 5 años, se reduzca la cantidad de sal en los productos alimenticios empaquetados y en la comida de restaurantes en un 25 por ciento.
Los expertos aseguran que una medida de este tipo ayudaría a reducir la cantidad de incidentes causados por la presión alta y a prevenir los strokes y ataques al corazón asociados con esta condición.
El nuevo plan es voluntario para las compañías de alimentos y no implica legislación alguna. Permite a las empresas disminuir gradualmente la sal a lo largo de cinco años, para que el cambio no sea percibido por los consumidores.
"Todos consumimos mucha sal, y mucha de ella se encuentra en los alimentos que compramos", señaló Thomas Farley, comisionado de Salud de la ciudad, cuyo departamento encabeza esta iniciativa.
El 80 por ciento de la sal que forma parte de la dieta de los norteamericanos proviene de comida empaquetada y de alimentos de restaurantes. Farley sostuvo que reducir la sal en esas fuentes salvaría vidas.
La administración Bloomberg, que lleva tres períodos en Nueva York, se caracteriza por llevar adelante toda serie de medidas para preservar la salud.
Entre ellas se destacan las campañas antitabaco, contra la obesidad -que obligaron a los restaurantes a detallar en sus menúes la cantidad de calorías que contiene cada plato- y contra las grasas trans en los lugares de venta de comida.
Si bien en este último caso se debió recurrir a una ley para obligar a los dueños de los comercios a disminuir la cantidad de grasas trans, ya que inicialmente no cooperaron de manera voluntaria, los especialistas consideran que utilizar esta herramienta para acotar el agregado de sodio se tornaría muy difícil, por la diversidad de los productos sobre los que habría que legislar.
Además, esta ambiciosa nueva campaña necesita de apoyo a nivel nacional, debido a que los fabricantes de comida no estarán de acuerdo con cambiar la composición de sus productos destinados a una sola ciudad.
El sistema propuesto por la ciudad es complejo, ya que implica reducciones en rangos de entre 10 y 40 por ciento para 61 clases de comida envasada y 25 tipos de productos de restaurantes.
Si bien la mayoría de las empresas estuvo de acuerdo con la medida, difundida desde 2008 por el propio gobierno, algunos investigadores médicos cuestionaron las bases científicas de la iniciativa, argumentando que no se realizaron aún suficientes estudios que prueben sus posibles efectos.