Estuve con Dios y con el diablo dice mineros rescatado
Mario Sepúlveda fue el segundo minero en volver a la superficie.
"Estuve con Dios y estuve con el diablo; me pelearon. Y ganó Dios, porque me agarré de la mejor mano".
Así, y ante la atenta mirada del equipo médico del Hospital de Copiapó, el minero Mario Sepúlveda relató la experiencia sobrenatural que asegura haber vivido durante su encierro de 68 días en el fondo de la mina San José.
Fueron varias las jornadas de angustia en las cuales el minero dejó su tradicional simpatía y se sumergía en los sectores más ocultos del yacimiento. Allí habría sentido la presencia del demonio. "No lo vi, pero lo sentí. Aunque no me pudo ganar", aseguró Sepúlveda al equipo de especialistas del centro asistencial.
Horas antes de dejar el yacimiento, Sepúlveda grabó un video en el cual relató que "siempre tuve fe en los profesionales que en Chile hay. La verdad es que nunca dudé de eso, y, en términos de fe, siempre tuve fe en el gran creador. Creo que tuve una suerte extraordinaria".
Dentro de sus palabras, Sepúlveda agradeció a todos los rescatistas, aunque aseguró que "nosotros pusimos un poquito de nuestra parte, poquito de locura, corazón de minero, experiencia de trabajador, pero todo lo demás lo pusieron los profesionales que hacen todo esto, publicidad, TV".
Jornada en el hospital
Al igual que a 700 metros de profundidad y en su paso por el hospital de campaña, ubicado junto a la mina San José, la llegada y primera jornada de Sepúlveda en el Hospital Regional de Copiapó generaron expectación en los familiares y en el personal médico que lo atendió, que lo definió como "muy dicharachero".
Su llegada al recinto asistencial estuvo marcada por sus chistes sobre mujeres y por ser uno de los primeros en ser sometidos a exámenes dentales.
Junto a Jimmy Sánchez fue sometido a una radiografía panorámica de toda la boca. El odontólogo Guillermo Swett informó que el resultado indicó que no tenía infecciones. "No presentaba dolor, tiene caries pero nada urgente", añadió.
El minero también habría manifestado que el ascenso por la cápsula fue muy rápido y el ducto dejado por la T-130 más corto de lo esperado. Además de su dentadura se le revisaron su pulso, presión, temperatura y su visión.
El trabajador, en su video presentado a minutos de salir de la mina, aseguró que "lo único que les pido en términos personales es que no nos traten como artistas ni periodistas. Yo quiero que me sigan tratando como Mario Antonio Sepúlveda Espinace, el trabajador, el minero. Eso es lo que me encanta. Quiero seguir trabajando, creo que nací para morir amarradito al yugo".