La gente más cool del Internet...

Encuentra lo que estás buscando...

0

La entrada de Jesus a Jerusalem su muerte y su resurección

2011-04-18 // by: pontecool

La entrada de Jesus a Jerusalem su muerte y su resurección

Comenzamos hoy la Semana Santa. Una semana que se vive de manera muy distinta por unos y por otros. Originalmente, y de ahí proviene el apelativo de "santa", era una semana dedicada al recuerdo y a la vivencia interior de los sucesos acaecidos en Jerusalén de Judea hace ya muchos años. Sucesos que han determinado la vida personal de muchas personas, de millones de personas. De todos aquellos para quienes Jesús de Nazaret es una figura histórica que ha marcado las opciones fundamentales de su vida. Una semana dedicada al recuerdo de cómo se desarrollaron los últimos días de la vida de Jesús de Nazaret, antes de que fuera ejecutado por el Gobierno establecido en la Jerusalén de la época.

Simultáneamente con esta vivencia de la Semana Santa coexiste otra vivencia, digamos "laica" que conserva ciertos elementos de la original, y elimina otros. Conserva el elemento de que varios días de la semana son "no laborables", y ello da ocasión a un macropuente. La Semana Santa se convierte en unas minivacaciones de primavera.

Todos aquellos sucesos ocurridos en Jerusalén en los tiempos del rey Herodes, del gobernador romano Pilatos, y del Sumo Sacerdote Caifás, tienen una doble dimensión. La dimensión estrictamente histórica, y la dimensión transcendental subyacente. Esta segunda dimensión hace referencia al encaje de estos acontecimientos en un plan de Dios sobre la historia de la Humanidad.

Desde el punto de vista estrictamente histórico la muerte de Jesús de Nazaret reviste todas las características de una "muerte anunciada". Meses antes de las fiestas nacionales del mes de Nisán (el primer mes de la primavera), las autoridades de Jerusalén habían tomado la decisión de que el profeta galileo constituía un peligro para el orden establecido. La lectura e interpretación que hacía de las normas de la Ley de Moisés tenían el cariz de una revolución ideológica y cultural: la Ley se había hecho para el hombre, no el hombre para la Ley. La observancia puntual de los ritos y prescripciones del culto, carecían de valor en sí mismas. Lo importante no era cumplirlas rigurosamente, sino la actitud interior que aquellas normas deberían expresar. La organización religiosa de Jerusalén se había convertido en una estructura de poder socio-económico, donde los "grandes" que ocupaban la cúpula del poder sacerdotal utilizaban en su propio beneficio el poder que se les había confiado para que lo pusieran al servicio del pueblo llano. El éxito popular del profeta galileo era peligroso. Las aguas podían desbordase.

Diversos intentos de tomar preso al profeta galileo, y silenciar de una vez su palabra perturbadora, resultaron fallidos. Se temió que el apresamiento de Jesús de Nazaret pudiera provocar un levantamiento popular, y la medida fuese contraproducente. Finalmente se encontró la ocasión propicia. En el silencio y oscuridad de la noche, y con la colaboración de un "infiltrado" en el círculo de sus colaboradores más estrechos se logra el objetivo de la detención policial del profeta "perturbador".

A continuación se procede a un juicio sin garantías jurídicas. Acusaciones falsamente fabricadas. Humillaciones y torturas para debilitar la resistencia física y psicológica del reo. Chantaje al gobernador romano sugiriéndole que su posición política ante las autoridades centrales de Roma podría quedar dañada. Al final los "intereses creados" de una parte y de otra lograron llegar al punto donde desde meses atrás querían llegar: la eliminación de Jesús de Nazaret. Esta es la historia de los hechos. No es la única vez que tales sucesos han tenido lugar. Lo que en aquellas ocasión pasó con Jesús de Nazaret, ha ocurrido con miles y miles de hombres y mujeres en múltiples lugares y en diversos tiempos.

Sin embargo el caso de Jesús de Nazaret es singular desde otro punto de vista. Todo no terminó con su muerte. Si la muerte estaba anunciada, también estaba anunciada la resurrección. Jesús no era un hombre cualquiera. Era el enviado de Dios. Su muerte está enmarcada en los planes de Dios. Todo lo que ocurrió en Jerusalén en esos días es la aseveración de que los planes de Dios nada tienen que ver con los planes de los hombres. Lo que para muchos fue el fracaso de Jesús, para Dios es la victoria. Porque lo que para los hombres es un éxito para Dios es un fracaso. Y al revés, lo que los hombres consideran un fracaso, eso es justamente, el éxito de Dios. La vivencia y el recuerdo de esta doble dimensión de la muerte de Jesús constituye la grandeza de esta Semana Santa.

Ing. Favián Toasa

Fundador de PonteCool.com. Emprendedor, entusiasta de la fotografía y la tecnología. Amante de la naturaleza. Primer Lugar a Nivel Nacional en Innovaciones Tecnológicas M.E.C. Quito - Ecuador 2005.