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“Doy gracias a Dios porque me cuidó...”

2011-09-12 // by: pontecool

“Doy gracias a Dios porque me cuidó...”

La explosión lo hizo volar y cayó al suelo entre escritorios y escombros. A pesar de sufrir una severa contusión en la cadera, el boricua Víctor Manuel Correa Nieves pudo levantarse y con dificultad comenzó a moverse en un laberinto de obstáculos.

Eran las 9:37 de la mañana del 11 de septiembre de 2001 y el vuelo 77 de American Airlines acababa de estrellarse en el Pentágono.

“Cuando pude salir de mi sección, vi a otro oficial herido. Realmente estaba bien quemado. Llegaron otros compañeros e hicimos una camilla con los brazos para que él se subiera porque (por las lesiones) no lo podíamos agarrar”, relató a El Nuevo Día Correa Nieves.

“Había mucho humo y fuego, pero lo peor es que la ruta para sacarlo estaba bloqueada”, narró el hatillano, quien es coronel retirado del Ejército de los Estados Unidos.

Después de múltiples malabares para sacar al oficial que estaba gravemente herido, explicó que pudieron llegar hasta el anillo central del Pentágono y en medio de la confusión comenzó a moverse de nuevo hacia su área de trabajo, donde divisó una puerta atascada y oyó gente pidiendo ayuda.

“Escuchaba personas gritando, llorando, rezando. Sabía que tenía que hacer algo. No puedo decir cómo, solo sé que empecé a empujar y empujar. Poco a poco la puerta empezó a ceder”, contó con emoción al rememorar el difícil momento.

Precisó que inicialmente nadie había llegado para ayudarle y del otro lado de la puerta que empujaba comenzó a colarse el humo, al tiempo que escuchaba más fuerte los gritos de gente desesperada.

“Cuando abrí un poco la puerta, otros compañeros que me siguieron me ayudaron y se pudo abrir completamente. Entonces las personas al otro lado comenzaron a salir”, precisó Correa Nieves, quien cursó sus grados secundarios en Hatillo y Arecibo, además completó su bachillerato en el recinto riopedrense de la Universidad de Puerto Rico.

Por su desempeño tras los ataques en el Pentágono, Correa Nieves fue condecorado con la Medalla del Soldado, que es el galardón más alto que puede recibir un militar por un acto heroico en tiempos de paz. Además, recibió la Medalla del Corazón Púrpura.

A 10 años del ataque a la sede del Departamento de la Defensa de EE.UU., Correa Nieves confiesa que no puede olvidar los rostros de dolor de sus compañeros heridos y sobre todo a los colegas que perdieron la vida esa mañana.

“Ver el dolor de las personas heridas, las otras que estaban muertas, eso es algo que me llega al corazón y es bien difícil de borrarlo de la mente... Yo le doy gracias a Dios porque me cuidó ese día”, sostuvo después de un breve silencio.

Entre los compañeros fallecidos, recordó a una sargento de solo 23 años, quien acababa de sustituir a su mejor amiga en una nueva oficina del Pentágono. Relató que la joven hablaba precisamente con esa compañera de trabajo y llegó a divisar el avión segundos antes del impacto, porque así lo contó luego la oficial con la que conversaba.

Correa Nieves también tuvo que desempeñarse como oficial de apoyo a la familia de uno de los puertorriqueños que pereció en los ataques y contó cómo la hija de su paisano le reveló que ese día le pidió en vano a su padre que no fuera a trabajar, porque en un sueño tuvo una premonición en la que lo observó herido.

Recuerda que ese interminable undécimo día de septiembre en 2001 llegó a su casa con el uniforme empapado, tiznado y manchado de sangre. Señaló que, de forma asombrosa, la adrenalina lo mantuvo activo hasta que entró al baño de la casa y se desplomó.

“No había tenido tiempo para pensar lo que había ocurrido. Me caí al piso y hasta entonces no sentía el dolor. Tenía un golpe en la cadera porque cuando el avión impactó yo volé. También me había cortado con los vidrios, pero por horas no sentí dolor, ni nada”, sostuvo.

Agregó que ha sido dura la lección experimentada el 9-11, por eso su consejo mayor a la gente es que no olviden a quienes sacrificaron la vida por otros ese día.

Se refirió a bomberos, policías, rescatistas y hasta a los ciudadanos comunes que se enfrentaron a los terroristas en el vuelo 93 de United Airlines. En tal sentido, instó a respetar siempre a esos servidores públicos que arriesgan su vida por otros a diario en situaciones de emergencia cotidianas.

Ing. Favián Toasa

Fundador de PonteCool.com. Emprendedor, entusiasta de la fotografía y la tecnología. Amante de la naturaleza. Primer Lugar a Nivel Nacional en Innovaciones Tecnológicas M.E.C. Quito - Ecuador 2005.